jueves, 31 de enero de 2013

Porlier, el marquesito: general, guerrillero y liberal


Juan Díaz Porlier, grabado de J.Cuevas
 
Juan Díaz Porlier fue un general español nacido en Cartagena de Indias en el año 1788. Inicialmente ingresó en la armada, participando en varias acciones en el Caribe y en la batalla de Trafalgar (1805), con tan solo diecisiete años. En 1808, integrado en el Cuerpo de Caballería, alcanzó el grado de coronel. Por aquel entonces formaba parte del Ejército de Extremadura.

Su papel durante la Guerra de la Independencia resultó clave. Tras observar derrotas del ejército regular, tales como la de Espinosa de los Monteros, el joven Porlier decidió pasar a oponer resistencia al ejército francés a través de la acción guerrillera. De este modo, contactó con la Junta del Principado de Asturias para organizar este tipo de lucha en el territorio asturiano dirigiendo una partida de compatriotas, la mayoría antiguos soldados que, como él, decidieron abandonar las acciones regulares. Y lo hizo con tal eficacia que pronto adquirió notable fama, pasando a ser apodado como El Marquesito, debido a que muchos, al parecer inducidos por él mismo, lo consideraban sobrino de Pedro Caro y Sureda, el famoso Marqués de la Romana.

Fue especialmente intensa su actuación en tierras asturianas. El Marquesito supo sacar partido de las excelentes condiciones que otorgaba a la guerrilla la geografía asturiana, causando verdaderos quebraderos de cabeza a las tropas del general Bonet. De su estancia en Asturias, destacan las acciones de su partida guerrillera en la llamada "Línea del Nalón", cuando los franceses ocupaban Oviedo y pretendían avanzar hacia el occidente asturiano; y sus luchas en el alto de El Fresno.

Más tarde fue ascendido a general e intervino en las batallas de Vitoria, San Marcial y Tolosa. Sus méritos le valieron un nuevo ascenso, esta vez a mariscal de campo, así como la capitanía general de La Coruña, en agosto de 1813. Durante el exilio del infame rey Fernando VII, Porlier se identificó con el espíritu liberal reinante bajo la Constitución de 1812. Sin embargo, el retorno del monarca y la reacción absolutista del Manifiesto de los Persas supuso su persecución, junto a otros muchos liberales, siendo encarcelado en el castillo de San Antón (La Coruña) tras un intento frustrado de levantamiento. Finalmente, el 23 de octubre de 1815, y tras huir de su confinamiento, Porlier fue ejecutado por pronunciarse a favor de la Constitución de 1812.



FUENTES


PERAL, D.: "Los orígenes de la Revolución liberal en el Principado (1808-1833)" en BENITO, E. (dir.): Historia de Asturias. Tomo 8. Gijón, Ayalga, 1977

RODRÍGUEZ, J.: La Guerra de la Independencia, los asturianos en el levantamiento contra Napoleón y en la revolución liberal. Oviedo. Editorial Prensa Asturiana, 2009.

El tesoro de Oviedo

lunes, 28 de enero de 2013

África Occidental Española (1946-1958)

África Occidental Española. Fuente: Elaboración propia

El África Occidental Española (AOE) fue una estructura político-administrativa creada el 20 de julio de 1946 a cuyo frente se encontraba un gobernador -lo cual supuso la desaparición de la figura del Alto Comisario que había surgido en 1934, en tiempos de la II República-. Estaba integrado por las colonias españolas del África occidental: Ifni, Zona Sur del Protectorado de Marruecos (Tarfaya), Río de Oro y Saguia El Hamra. Quedaban excluidos, por tanto, el norte del Protectorado de Marruecos y la Guinea Española. En conjunto, comprendía una superficie de 260.000 km2 que dependía directamente de Presidencia del Gobierno por medio de la Dirección General de Marruecos y Colonias.
 
 El AOE existió hasta enero de 1958, cuando Carrero Blanco se sacó de la chistera la creación de las provincias del Sáhara (unión de Río de Oro y Saguia El Hamra) e Ifni, mas la posterior retrocesión de Tarfaya. La provincialización de las colonias tenía por objetivo relajar la presión internacional para su emancipación en un contexto internacional contrario al colonialismo tradicional. Debemos recordar el peso que tuvieron en esta actitud dos factores: la denuncia de los Estados recién independizados, sobre todo tras la Conferencia de Bandung (1955); y la actitud de Marruecos, cuyo monarca apoyó a lo largo de 1957 las incursiones en territorio español del llamado Ejército de Liberación Nacional (ELN), especialmente frecuentes a partir del verano de dicho año y que dieron lugar a la Guerra de Ifni y Sahara, más conocida como guerra olvidada.
 
 
FUENTES
 
CANALES C. y REY, M. del: Breve Historia de la guerra de Ifni-Sáhara. Madrid. Nowtilus, 2010.
 

miércoles, 23 de enero de 2013

Jornadas de Historia Militar, Gijón

Cartel de las Jornadas que se celebrarán en Gijón. Óleo de Ferrer-Dalmau

Los próximos días 15, 16 y 17 de febrero, el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón acogerá la celebración de una serie de jornadas de Historia militar. Organizadas por la Librería Magazín y la Asociación A.R.H.E.M., contarán con la colaboración de las asociaciones A.R.H.C.A., ARAMA 36/37 y MINERVA-MERE centradas, respectivamente, en el estudio y recreación de los ejércitos de época napoleónica, de la Guerra Civil y del comienzo del Imperio Romano. 
 
En este marco tendrá lugar una serie de conferencias de temática variada, entre las que se podrán encontrar estudios referidos tanto a la Historia militar de Asturias (caso de "Las guerras napoleónicas en Asturias", de Evaristo C. Martínez-Radío) como de España -incluso una de las ponencias se centrará en el desembarco de Normandía-.
 
El cierre de las jornadas le corresponderá a los integrantes de A.R.H.C.A., con una recreación histórica en la calle sobre la Guerra de la Independencia en 1808. En definitiva, desde el punto de vista de un aficionado a la Historia Militar, estas jornadas son, cuanto menos, prometedoras, y nos gustaría manifestar nuestro apoyo a la organización. Para mayor precisión incluimos el programa que nos han facilitado.

 
Para ver en mayor tamaño, pulsar sobre la imagen.
 
 
 
 
PROCEDENCIA DE LAS IMÁGENES
 
 
Las imágenes han sido cedidas por la organización de las jornadas, y desde aquí nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento. El cartel utilizado es un óleo de Augusto Ferrer-Dalmau, "Cazador de Caballería del Regimiento Alcántara, Annual 1921".

lunes, 21 de enero de 2013

La Espada de la Victoria (o de Stalingrado)




Churchill, Roosevelt y Stalin. Yalta, 1945.


La batalla de Stalingrado finalizó el 2 de febrero de 1943 con la rendición de Friedrich Paulus. 90.000 hombres fueron hechos prisioneros a causa de la obstinación de Hitler, que prefirió sacrificar sus tropas a permitir cualquier intento de retirada. De aquellos hombres, solo sobrevivieron 5.000. La derrota de Stalingrado fue fundamental en el curso de la guerra: la pérdida de un ejército que había estado integrado por 250.000 hombres fue un golpe del que Alemania nunca se recuperó. Sus recursos humanos y materiales, ya sobreexplotados, nada podían contra el empuje del gigante soviético. El Tercer Reich, que según Hitler habría de durar mil años, se vio obligado a perder el papel de atacante y adoptar el de presa acorralada. Por tanto, la de Stalingrado fue una derrota decisiva, que puede considerarse como el hito que marcó el curso de la guerra y que, además, tuvo un efecto decisivo en la moral de ambos bandos.
La Conferencia de Yalta, celebrada en febrero de 1945, era la reunión de los vencedores. Los "tres grandes" -Roosevelt, Churchill y Stalin- acudían a Yalta, en Crimea, para planificar la postguerra y decidir la política a seguir con Alemania, sus aliados, satélites y los países liberados. Churchill acudió a Yalta con un obsequio del monarca británico, Jorge VI, para Stalin: la Espada de Stalingrado (o Espada de la Victoria). Estaba elaborada en acero pulido y su funda se había fabricado y decorado a mano. En un acto de gran solemnidad, Stalin la elevó, besó su funda y la entregó a su mariscal Voroshilov para que fuese escoltada fuera de la sala por una guardia de honor.
Stalin besa la espada en un acto cuasi-ritual.

Con ello se estaba dando el reconocimiento a la URSS de su papel fundamental en la ya pronta derrota de Hitler, pero también a su dirigente, Stalin, quien logró salir victorioso de la Conferencia de Yalta imponiendo sus criterios y obteniendo el reconocimiento hacia la URSS como la primera potencia de Europa. El éxito de Stalin se tradujo, poco después, en la implantación de gobiernos comunistas satélites en los países liberados de las garras alemanas.
En la actualidad, la espada original se encuentra en el Museo de la Batalla de Stalingrado, en la misma ciudad que ahora se llama Volgogrado.  Es un vestigio de la confianza e ingenuidad que existía entre los aliados poco antes de que el propio Churchill acuñase aquello de "el Telón de Acero".


FUENTE

MACDONALD, J.: La segunda guerra mundial, grandes batallas. Barcelona. Ed. Folio, 2002.

viernes, 18 de enero de 2013

William Parker Carrol (II)

Viene de William Parker Carrol (I)

Carrol salió de Oviedo rumbo a Tineo junto a Gregorio Jove con el objeto de comprobar la veracidad sobre los rumores que apuntaban a una incursión francesa en el Principado de Asturias. Tras llegar a Grado en la madrugada del 18 de mayo, recibió noticias de la inminente llegada del invasor, el cual se encontraba a la altura de Cornellana. Apreciando que el sistema de alarma asturiano no se había activado, Carrol ordenó repique de campanas.

Ante la crítica situación, Carrol, Jove y los oficiales que se encontraban en Grado se plantearon la posibilidad de resistir ante las tropas francesas y, en tal caso, el lugar idóneo para ello. Existían dos alternativas: el Fresno, posición de altura que permitía controlar la ruta del Camino de Santiago; o bien el puente de Peñaflor, situado en un desfiladero y único paso de la zona para alcanzar Oviedo. Decididos por la segunda opción, se dispusieron unas endebles defensas en torno al puente, contando con una tropa que, según las fuentes, varía entre 300 y 500 defensores (un centenar de ellos paisanos armados) y una pieza de artillería. Poco podían hacer contra una tropa profesional y experimentada, integrada por unos 2.000 soldados de infantería y 300 jinetes. Ver la acción de Peñaflor.


Placa situada en Peñaflor con motivo de los actos del Bicentenario de la Batalla de Peñaflor

Ya en Galicia, y tras efectuar una nueva misión de reconocimiento en el Principado de Asturias -a causa de la retirada francesa-, Carrol recibirá su ascenso a coronel y, aún más importante por lo que suponía, el mando del Regimiento Hibernia -el cual estaba integrado en su mayor parte por irlandeses, desde que había sido creado a comienzos del siglo XVIII-.

A partir de entonces, la actividad de Carrol se vuelve, por así decirlo, frenética, y el relato de todas las batallas y acciones en las que participó no se ajusta a los fines de esta entrada. Carrol estuvo integrado en varios ejércitos a lo largo de la Guerra de la Independencia, bajo el mando de distintos generales y al frente de diversas tropas (si bien, la mayor parte de su estancia en España, estuvo al mando del citado Regimiento Hibernia).

No obstante, es preciso señalar algunos de los hechos más importantes. Integrado en el Ejército de la Izquierda, bajo las órdenes del duque del Parque, y aún en 1809, Carrol participó en las batallas de Tamames (18 de octubre), Alba de Tormes (28 de noviembre) y en Medina del Campo (23 de noviembre). También intervino en la campaña de Extremadura, participando en el sitio de Badajoz y en la famosa batalla de Albuera (mayo de 1811).

En 1812, tras una serie de acciones en tierras portuguesas, Carrol se dirigió a la costa cantábrica, entrando en combate en Castro Urdiales, Bilbao, etc. Un año más tarde, intervino en la campaña peninsular del duque de Wellington, participando en el bloqueo de Pamplona. El 25 de diciembre se adentró en territorio francés para participar en el bloqueo de Bayona, ya en 1814. Ese mismo año, obtendrá el grado de mariscal de campo en el ejército español. Recibía así el reconocimiento y la gratitud de la nación española por sus servicios.

Finalizada la campaña peninsular, Carrol regresó a casa, manteniendo un pie en Inglaterra y otro en Irlanda. Por unos años permaneció al margen del ejército, ejerciendo como juez de paz desde 1816. En 1817 se casó con Emma Sophia Sherwell, quien falleció en 1819 durante el parto del segundo hijo de ambos. Posteriormente, ejerció como gobernador de Malta (1822) y Corfú (1829). Falleció en 1842.

 Entre las condecoraciones que obtuvo combatiendo en la península Ibérica cabe destacar: Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III; Cruz "Asturias nunca vencida"; medalla británica por la Batalla de Albuera; Cruz "El Rey al Ejército de la Izquierda"; Cruz "El Rey al 7º Ejército"; Medalla "Venció en Tamames"; Medalla "Puente de San Paio"; Medalla "Valor Medina del Campo"; Cruz "Venció en Albuera"; Cruz "Al valor y disciplina en Pamplona y Bayona"; Medalla "Cruz de la Victoria".


FUENTES

LASPRA, A.S: "William Parker Carrol en Asturias (1808-1809)" en Actas de las Jornadas de Estudios Locales Grado-Grau, Villa y Alfoz, Grado, 2009, pp. 43-80.

LASPRA, A. y O' CONNELL, B.: "In bello fortis": la vida del teniente general irlandés Sir William Parker Carrol (1776-1842). Oviedo. Fundación Gustavo Bueno, 2009.

The Carrol Collection: http://www.limerickcivictrust.ie/carrolcollection/cabinet_2.html
 http://berryhillsturgeon.com/NapWar/Generals/Carrol/Carrol.html

lunes, 14 de enero de 2013

William Parker Carrol (I)

Esta entrada no puede comenzar sino con el reconocimiento a Alicia Laspra del mérito de haber rescatado del olvido el papel de este oficial del ejército británico en el contexto de la Guerra de la Independencia y, más concretamente, en el ámbito asturiano.

Carrol. S.M. Derinzy, 1829
William Parker Carrol nació en 1776, en Limerick (Irlanda). Estudió en la escuela de Ennis y, más tarde, recibió educación universitaria en Trinity College, Dublín. En 1794 ingresó en el ejército, pasando por varios regimientos hasta que, en 1804, y ya con el rango de capitán, ingresó en el Regimiento 88, cuyos integrantes eran conocidos como los Connaught Rangers ("the Devil's Own").

En 1807, el 88 participó en la segunda invasión inglesa del Río de la Plata. Montevideo había caído en manos británicas y su general, John Whitelocke, fijaba como nuevo objetivo la toma de Buenos Aires. En el fallido asalto participó el 88, y Carrol, así como sus compañeros de columna, cayó prisionero. Tal y como indican Laspra y O' Connell, el dominio del español por parte de Carrol le valió un protagonismo inusitado en las negociaciones para la retirada británica. Quizás por esa misma razón, en julio de 1808 fue enviado a España.

No había pasado un año desde la guerra entre España y Gran Bretaña, pero los antiguos enemigos se convirtieron, repentina e irremediablemente, en valiosos aliados. La solicitud de armamento y pertrechos por parte de la Junta General del Principado de Asturias para hacer la guerra al invasor francés culminó con el envío, por parte del Gobierno británico, de un grupo de oficiales cuyo cometido sería actuar como enlaces con el ejército español y, así mismo, gestionar la distribución del material enviado. Uno de estos comisionados británicos fue Carrol, quien se integró en el ejército gallego de Joaquín Blake durante varios meses, obteniendo el rango de teniente coronel y trabando una sólida amistad con el general español.

En noviembre, la derrota de Espinosa de los Monteros supuso la sustitución de Blake por el marqués de La Romana, el cual había llegado recientemente de Dinamarca. A partir de entonces comenzó una nueva etapa en la estancia de Carrol en España, pasando varios meses -concretamente hasta junio de 1809- en el Principado de Asturias. Durante este tiempo, Carrol cobró cierta fama entre los asturianos, a través de varias proclamas y, también, ante la Junta, convirtiéndose en uno de sus máximos opositores. Es aquí donde parece que Carrol cayó en ciertas intrigas políticas ajenas a su cometido, cuestionando la eficacia de sus dirigentes tanto en el terreno militar como en el uso de las ayudas británicas. De este modo, Carrol apoyó sin miramientos el golpe de La Romana por el cual disolvió la Junta Suprema por la fuerza en abril de 1809, instaurando la Junta Superior de Observación y Defensa del Principado de Asturias.

De poco sirvió. El 15 de mayo comenzó la primera invasión francesa del Principado de Asturias, dirigida por el mariscal Ney que, con gran astucia, consiguió adentrarse en el territorio asturiano por sorpresa y, por tanto, sin oposición. Sería el joven oficial irlandés el encargado de dirigir el único intento defensivo para evitar la llegada de Ney a Oviedo. El encuentro, en un estratégico pueblo llamado Peñaflor...

Pulsar aquí para continuar leyendo:  William Parker Carrol (II)
 
 
FUENTES

LASPRA, A.: "William Parker Carrol en Asturias (1808-1809)" en Actas de las Jornadas de Estudios Locales Grado-Grau, Villa y Alfoz, Grado, 2009, pp. 43-80.

LASPRA, A. y O' CONNELL, B.: "In bello fortis": la vida del teniente general irlandés Sir William Parker Carrol (1776-1842). Oviedo. Fundación Gustavo Bueno, 2009.

The Carrol Collection: http://www.limerickcivictrust.ie/carrolcollection/cabinet_2.html

sábado, 12 de enero de 2013

Expedición Malaspina-Bustamante

Corbetas Atrevida y Descubierta. Fernando Brambilla (1875)

La conocida como Expedición Malaspina-Bustamante fue una gran empresa de carácter científico para la exploración de los territorios españoles de América y Asia. Debe su nombre a los capitanes Alejandro Malaspina y José Joaquín de Bustamante y Guerra, quienes concibieron la idea a imitación de las expediciones que en aquel tiempo estaban desarrollando Inglaterra y Francia.
 
La expedición partió de Cádiz el 30 de junio de 1789, formada por las corbetas "Atrevida" y "Descubierta" y liderada por Malaspina y Bustamante. Entre sus objetivos destacaban la labor cartográfica, el estudio de flora y fauna y, además, estudios de carácter antropológico.

La ruta seguida por las corbetas fue la siguiente: En aguas del Atlántico, y partiendo de Cádiz: Islas Canarias- Montevideo- Patagonia- Malvinas; a mediados de noviembre, la expedición se adentra en el Pacífico, bordeando toda la costa occidental del imperio español, arribando a Acapulco en abril de 1791.

Desde Acapulco, la expedición siguió este rumbo: Alaska-Nutka- Acapulco (octubre de 1791)- Islas Marianas- Manila (marzo de 1792). Tras explorar las costas filipinas, las corbetas se dirigieron hacia las islas de la actual Indonesia, costa de Australia (diciembre) y Nueva Zelanda. Finalmente, la expedición llegó a Cádiz el 21 de septiembre de 1794.

La información y conocimientos obtenidos por la expedición no solo fueron numerosos, sino también de incalculable valor. Sin embargo, el informe de Malaspina, Viaje político-científico alrededor del mundo, no fue publicado hasta casi un siglo más tarde, en 1885, debido a su caída en desgracia por sus opiniones proautonomistas con respecto a los territorios americanos, lo cual ofendió a Godoy, Príncipe de la Paz.


martes, 8 de enero de 2013

La Francia de Pétain: Vichy

 
En 1940, Philippe Pétain era un viejo soldado que se había convertido en héroe de la patria por su gran victoria en Verdún sobre el ejército alemán, durante la Primera Guerra Mundial. Ante la fulgurante victoria alemana en la primavera de 1940, Pétain trató de revalidar su categoría de héroe. Claro que, su actuación iba a estar marcada por dos factores: las imposiciones alemanas, por un lado; y la opinión del pueblo francés, que no fue coincidente, en términos generales, con la del mariscal.

Pétain había sido nombrado primer ministro en sustitución de Reynaud, el día 16 de junio, dos días después de la caída de París. Pétain, consciente de lo inútil que habría sido continuar la lucha, se apresuró a solicitar el armisticio y, el día 26, Alemania y Francia firmaron la paz. Los alemanes establecieron la creación de dos zonas en el país galo: la franja costera que iba desde Bélgica hasta la frontera española permanecería como territorio ocupado. Mientras, en el territorio del interior y la costa Mediterránea, se estableció el Gobierno de la Francia no ocupada. Nacía así el Régimen de Vichy.

Bandera de Vichy. Fuente: elaboración propia

El Estado de Vichy

La capital en funciones del nuevo Estado francés se estableció en la ciudad balneario de Vichy. Teóricamente, las condiciones del armisticio no eran del todo negativas, ya que Francia conservaba su independencia económica y política, sus colonias (aunque cedería a Japón la Indochina) y, algo muy importante, su poderosísima flota. Sin embargo, los alemanes demostraron pronto que no iban a cumplir las cláusulas del armisticio, extorsionando económicamente al Gobierno de Vichy e imponiendole la manutención de las tropas de ocupación alemanas, lo que tuvo un costo de miles de millones de francos. A ello se sumaba el hecho de que la mayor parte de la industria francesa se encontraba en territorio ocupado.
 
Gobierno de Pétain, verano de 1940. Fuente: Bundesarchiv

A la coacción alemana se sumó el desdén de los aliados cuando, el 3 de julio de 1940, buques británicos destruyeron parte de la flota francesa en la base naval de Argelia. Esta acción, que buscaba evitar que la flota de Vichy acabase cayendo en manos alemanas, puede justificarse desde un punto de vista absolutamente racional, pero debe tenerse en cuenta que era la flota de un Estado neutral y que implicó la muerte de soldados franceses. En cualquier caso, el tiempo dio la razón a Churchill, puesto que barcos de Vichy acabaron en manos de alemanes e italianos tras la ocupación de 1942.

La Revolución Nacional

El pecado original de la Francia de Vichy era evidente, por muy buenas que fuesen las intenciones de Pétain: se cuestionaba, sobre todo, su legitimidad, pero también su carácter colaboracionista y ambiguo. No tardó en surgir una figura antagónica frente a Pétain, un joven general llamado Charles de Gaulle que, desde Gran Bretaña, llamó a la resistencia y se convirtió, de facto, en representante de la soberanía nacional.

Pétain se constituyó en Jefe de Estado de Vichy, un estado autoritario en el que disponía de plenos poderes. Mientras, el Gobierno estuvo encabezado por Pierre Laval, con el cargo de Vicepresidente del Consejo de Ministros, admirador de la Alemania nazi. Si Pétain representaba un colaboracionismo resignado y forzoso, Laval era un ferviente partidario de potenciar la colaboración con Alemania hasta el punto de estar dispuesto a la entrada en guerra contra Inglaterra.
Para Pétain, habían sido los políticos franceses los verdaderos culpables de la situación que llevó a la ocupación alemana. Por tanto, creó el concepto de  "Revolución Nacional", con el objetivo de iniciar una nueva senda de auge para Francia e imponiendo como lema "Trabajo, Familia y Patria", en lugar del clásico "Libertad, Igualdad y Fraternidad".

Un régimen doblegado

 El Gobierno de Vichy no logró desarrollar una política independiente ni tampoco unas relaciones exteriores sólidas, ya que las potencias aliadas no reconocían a la nueva Francia. Esta actitud de intransigencia aliada no llevó a Pétain a la colaboración militar con Alemania, cosa que Laval pretendía. El 24 de octubre de 1940, Hitler se reunió con Pétain en Montoire (el día anterior, Hitler se había reunido con Franco), sin lograr del viejo mariscal ninguna concesión en el terreno militar. Incluso, Pétain afirmó a Churchill que su objetivo, al crear el Régimen de Vichy, había sido sacar a Francia de la guerra. Sin embargo, como indica Herbert R. Lottman en su obra Pétain: Héroe o traidor, la avanzada edad del mariscal le convertía en un hombre, en ocasiones, influenciable, llevándole a actuar contradictoriamente. El caso más claro es la destitución de Laval el 13 de diciembre. A Pétain no le gustaba su actitud pronazi, por lo que le obligó a dimitir y lo encarceló. Nombró en su lugar a Pierre-Étienne Flandin, causando las iras de los alemanes. La presión de Otto Abetz, embajador alemán, solo se redujo cuando, en enero, Pétain puso al frente del Gobierno al almirante Darlan, también proalemán, aunque no con tanto descaro como Laval.
 
Reunión de Montoire, octubre de 1940. Fuente: Bundesarchiv

1941 fue un año de gran tensión entre Berlín y Vichy, aunque hubo un acercamiento puntual y esporádico con la firma de los Protocolos de París en mayo, que suponía la entrega de armamento francés y una base en Alepo al Afrika Kops, a  cambio de la liberación de oficiales franceses y el permiso para enviar tropas francesas al norte de África. El momento de mayor frialdad se vivió tras la reunión, en diciembre, de Pétain con Hermann Goering, buscando una mejora de las condiciones del armisticio a cambio de una colaboración más activa (propuso la desaparición de la demarcación, soberanía francesa sobre todo el territorio ocupado y menores imposiciones económicas). De nada sirvió el intento del mariscal, agriándose la relación notablemente hasta que, el 19 de abril de 1942, los alemanes forzaron a Pétain a nombrar, nuevamente, a Laval al frente del Gobierno, para mayor desgracia de Vichy. Esta nueva etapa se caracterizó por la barbarie del colaboracionismo de Laval. Incluso las tropas francesas lucharon contra los aliados cuando se iniciaron los desembarcos en las costas del norte de África, mediante la Operación Torch. Darlan, Comandante de Vichy en África por aquel entonces (noviembre de 1942), y tras negociar con los aliados, permitió su desembarco y avance hacia Túnez. Ese mismo mes de noviembre, tropas alemanas cruzaron la línea de demarcación y ocuparon lo que quedaba de Francia, aunque mantuvieron el Gobierno de Vichy.


El desprestigio de un viejo héroe

Fuente: archives nationales
En la propaganda de la época, el régimen de Vichy buscaba reforzar su aspecto más paternalista, como es el caso de la imagen superior en la que Pétain se dirige a sus compatriotas personalmente: "¡Franceses! No habeis sido ni vendidos, ni traicionados, ni abandonados. Venid a mi con confianza". Parece ser que el viejo mariscal pretendía partir de su aureola de héroe para convertirse en la esperanza de Francia en unos momentos en los que parecía poco probable la derrota de Alemania. Pero para Pétain, tal y como hemos indicado, la regeneración de Francia pasaba por considerar a la democracia como el origen de todos sus males, y la instauración de un régimen de nuevo cuño en sintonía con los que estaban triunfando en Europa.

Pétain era un anciano de ochenta años de edad al que la senilidad comenzaba a pasarle factura. Ello le convertía en una figura a menudo falta de vigor para poner freno a las presiones alemanas y a sus propios ministros más proeje. La adopción del colaboracionismo como mal menor frente a una nueva guerra acabó con la imagen del mariscal. Sin embargo, fue Laval quien, junto a los alemanes, desfiguró la Francia de Vichy hasta el punto de convertirla en una monstruosidad, buscando con insistencia ir más allá, hacia una verdadera colaboración militar. Fruto de ese colaboracionismo instigado por Laval fue la detención de más de 12.000 judios en París, en julio de 1942.

Finalizada la contienda mundial, Laval fue fusilado el 15 de octubre de 1945. A Pétain, por su avanzada edad, se le conmutó la condena de muerte por cadena perpetua, en la isla de Yeu.
 
 
FUENTES

Para las imágenes:

http://www.bild.bundesarchiv.de/

Gobierno de Pétain: Bundesarchiv, Bild 183-1982-1105-507
Reunión de Montoire: Bundesarchiv Bild 183-H25217/CC-BY-SA, a través de Wikipedia


http://www.archivesnationales.culture.gouv.fr/chan/

Pétain: secrétariat général de l'information, 72AJ/1066

jueves, 3 de enero de 2013

Napoleón Bonaparte (I): sus comienzos


Napoleón cruzando los Alpes Jacques-Louis David

El joven militar

Napoleón Buonaparte nació en Ajaccio (Córcega) en 1769, en el seno de una familia de baja nobleza. Con diez años ingresó en la academia militar de Brienne para pasar, con dieciséis, a la École Militaire de París. Un año más tarde, era subteniente de artillería. En 1793, con el rango de capitán, dirigió con éxito el sitio de Toulon, siendo ascendido a general de brigada en 1794 y, ya en marzo de 1796 -tras haber detenido un golpe de estado monárquico en París- a comandante general del ejército de Italia. Fulgurante carrera la de aquel joven de veintisiete años.

El ejército de Italia era, para Frédéric Encel, una "tropa poco cohesionada y mal equipada". Sin embargo, su habilidad y dotes de mando le llevaron a derrotar al ejército austriaco en Lodi, Lonato, Castiglioni, Arcole y Rivoli, invadiendo Austria en 1797. Finalizaba así la guerra de la Primera Coalición.

En el verano de 1798, al frente del ejército de Oriente, Napoleón encabezó una expedición a Egipto, derrotando a los mamelucos en Alejandría y en la batalla de las pirámides (El Cairo).

Primer Cónsul

En 1799, Napoleón dirigió el golpe de Estado del 18 de Brumario (9 de noviembre), obteniendo el cargo de Primer Cónsul. Francia era suya. Pero por aquel entonces había comenzado una nueva invasión austriaca del territorio italiano, creando así una Segunda Coalición austro-británico. Napoleón cruzó los Alpes y derrotó, nuevamente, a los ejércitos austriacos en Marengo (junio de 1800), los cuales firmaron la paz de Luneville a comienzos de 1801. Gran Bretaña no firmó el Tratado de Amiens hasta 1802.

Continúa en Napoleón Bonaparte (II): el emperador de Francia

FUENTES:

BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.
ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005.